Jardín Infantil Montessori
La Casa de los Niños y Niñas
El Jardín Infantil Montessori “La Casa de los Niños y Niñas” nació del sueño y la profunda vocación educativa de Andrea Cádiz, una de las pioneras de la pedagogía Montessori en Chile. Formada en la filosofía y en los principios científicos del desarrollo infantil propuestos por María Montessori, Andrea creó un espacio donde los niños y niñas pudieran aprender en libertad, con respeto y alegría.
Nuestra Historia
En enero de 1996, con una enorme convicción, abrió los primeros ambientes preparados en una pequeña casa en Avenida Tomás Moro 822, en la comuna de Las Condes.
Los primeros alumnos fueron dos niños que participaron en actividades de verano, y luego continuaron durante el año. De esta manera, fueron llegando niños y niñas y comenzó a florecer una historia marcada por el amor, la dedicación, la profunda pasión por la educación y la confianza en las infancias.
Con el tiempo, las familias comenzaron a notar los efectos de esta educación distinta: niños más autónomos, seguros, tranquilos y felices. El interés creció de manera orgánica, impulsado por la experiencia viva de quienes fueron parte del proyecto. En 1999, el jardín abrió una segunda sede en Providencia, y tras varios traslados llegó finalmente a su campus actual en Avenida Holanda 1349, donde hoy continúa su labor con la misma pasión y compromiso.
A lo largo de 29 años de trayectoria ininterrumpida, más de 2.500 familias han confiado en este proyecto, que se ha mantenido fiel a su esencia: acompañar el desarrollo integral de los niños y niñas con respeto, observación y amor, guiándolos en la construcción de su independencia, su voluntad y su sentido profundo de pertenencia al mundo.
Cada niño y niña que ha pasado por nuestras aulas ha dejado una huella, y juntos —educadores, familias y comunidad— seguimos escribiendo esta historia que comenzó con un sueño y que hoy continúa floreciendo.
Los invitamos a seguir siendo parte de ella.
Sello Educativo Montessori
- Nuestro sello educativo se basa en la educación para la vida, centrada en el respeto por el niño y su proceso de autoconstrucción.
- Promovemos ambientes preparados que fomentan la independencia, el amor por el trabajo y la paz.
- La metodología Montessori permite que los niños desarrollen su potencial en un clima de libertad con responsabilidad, fortaleciendo la autodisciplina y la convivencia.
Proporcionar una educación de calidad la cual promueve el desarrollo de las potencialidades de cada niño y niña, respetando sus características, intereses y ritmos de aprendizaje a través de la aplicación de la Educación Montessori de excelencia, la cual implica un ambiente preparado que facilite el aprendizaje autónomo.
Ser una comunidad educativa que sitúa a los niños y niñas en el centro, reconociéndolos como seres únicos e irrepetibles. Buscamos responder a los cambios constantes de la sociedad chilena, consolidándonos como una institución de excelencia que forma seres humanos desarrollados desde sus propias potencialidades, capaces de convertirse en personas plenas, responsables y conscientes. Aspiramos a que nuestros estudiantes sean agentes de cambio que, desde su misión cósmica, aporten luz a la sociedad chilena, al planeta y al universo.
Método
Montessori
La propuesta educativa Montessori se basa en una visión integral del desarrollo humano, que reconoce que cada niño y niña atraviesa procesos evolutivos propios con ritmos, intereses y necesidades particulares. Desde esta mirada, la educación debe acompañar, permitiendo que cada ser humano despliegue su potencial de manera auténtica. En Montessori, los niños y niñas son los protagonistas de su propio aprendizaje y los artesanos de su autoconstrucción: del niño que son hoy y del adulto que llegarán a ser.
En los ambientes Montessori de 0 a 6 años, se ofrece un ambiente preparado especialmente diseñado para favorecer el desarrollo físico, emocional, social y cognitivo. Este ambiente se caracteriza por ser bello, pacífico, real, ordenado y concreto, donde cada elemento tiene un propósito. Todo está dispuesto a la medida de los niños y niñas: muebles accesibles, materiales dispuestos en estanterías bajas, objetos reales y un espacio que invita a la concentración, al movimiento libre y a la exploración significativa.
Los materiales están organizados en áreas que responden a las necesidades evolutivas de esta etapa: vida práctica, lenguaje, sensorial, entre otros. Esta estructura permite que niños y niñas elijan libremente su actividad, trabajando de manera individual o en pequeños grupos, respetando sus ritmos internos y siguiendo los períodos sensibles que guían naturalmente su aprendizaje.
El ambiente Montessori fomenta la independencia, la autonomía, la libertad con límites, la coordinación, la autodisciplina y la responsabilidad personal. A través de estas experiencias concretas y significativas, los niños y niñas desarrollan no solo habilidades académicas, sino también competencias socioemocionales fundamentales.
Además, los salones están organizados en grupos de edades mixtas en ciclos de tres años, lo que favorece la cooperación espontánea, la socialización respetuosa, la solidaridad y el aprendizaje entre pares. Los mayores modelan y acompañan, y los más pequeños observan, imitan y se inspiran, generando una comunidad donde cada uno aporta desde su lugar.
Testimonios